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Repensando los paradigmas de desarrollo. Reflexiones sobre el Covid-19 y el ejemplo de Bután

Foto: Bhutan, Thimphu, Zilukha junior High school, Boisvieux Christophe via Getty Images


Mar Layseca
CEO y Cofundadora de MUTUO


«Es la comida la que nutre, no el dinero; es la plenitud de la vida lo que hace feliz a uno, no la plenitud del bolso»

-Rabindranath Tagore (1961, p.320)

¿A qué llamamos “desarrollo”? ¿Y qué hacemos, como sociedades, para alcanzarlo? Las discusiones alrededor de estas preguntas son vastas, y son muchos también quienes afirman que los modelos actuales de desarrollo, enfocados principalmente en el crecimiento económico, ya no son –si es que alguna vez lo fueron– sostenibles (Jackson, 2010; Moore, 2015). Hoy, en medio de una crisis global, parecen haberse evidenciado muchos de los grandes problemas sociales que conocíamos hace tiempo pero nos había costado entender: la urgencia de contar con sistemas de salud fuertes para todos, las repercusiones del trabajo informal sobre los medios de vida y la seguridad alimentaria de las personas, la subvaloración de aquellos trabajadores cruciales, como son médicos y agricultores, la importancia de la vivienda adecuada para la salud pública, y los efectos de nuestras dinámicas de consumo en el medio ambiente. Entonces parece relevante cuestionarnos por qué la ilusión de un crecimiento económico constante no ha demostrado real impacto sobre estos problemas. ¿En base a qué estamos midiendo el desarrollo?

Los modelos de desarrollo adictos al crecimiento económico han colocado a nuestras sociedades en una trayectoria peligrosa que pone en evidencia la urgente necesidad de un cambio de paradigma (Moore, 2015). El desarrollo centrado en “el crecimiento” -como parte de una economía occidental dedicada al consumo- es social, ecológica y financieramente insostenible (Gerber y Raina, 2018). La visión de progreso que se concentra en la acumulación de riqueza le ha fallado a millones. Vivimos en un mundo de enormes desigualdades, donde solo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad de la población global. Por eso, es imperativo desarrollar nuevas estrategias y ampliar nuestras nociones de «desarrollo», incorporando aspectos no económicos del bienestar. En ese sentido, es crucial desarrollar indicadores alternativos que permitan a nuestras sociedades medir lo que realmente importa. Y así guiar nuestras políticas hacia un verdadero progreso.

«Los indicadores son importantes porque hablan de lo que valoramos. A eso que decidimos medir, le damos valor, prioridad y poder. Por eso debemos asegurarnos de medir las cosas correctas»

Los indicadores son importantes porque hablan de lo que valoramos. A eso que decidimos medir, le damos valor, prioridad y poder. Por eso debemos asegurarnos de medir las cosas correctas. El crecimiento, medido en forma de Producto Bruto Interno (PBI) no está contribuyendo a avanzar en el bienestar de nuestras sociedades (Jackson, 2010; Moore, 2015). De hecho, el PBI fue desarrollado como un método de administración de recursos durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Estaba destinado a registrar todos los bienes y servicios producidos por un país para saber si la economía crecía o disminuía. Nunca tuvo la intención de medir el progreso social (Adler, 2009; Daga, 2014). Y, en definitiva, es solo un promedio. Es decir que, si a algunas personas les va muy bien mientras que a la mayoría le va muy mal, el PBI aún podría aumentar y así darnos una errónea idea de mejora. No logra representar la distribución de la riqueza. Más aún, no logra capturar los impactos ambientales, ni los costos sociales, ni las desigualdades (Daga, 2014).

¿Por qué, entonces, el PBI se ha convertido en el principal indicador de progreso en todo el mundo, guiando las decisiones de nuestros principales líderes? ¿Es posible desarrollar un modelo alternativo que integre otros componentes del bienestar de una manera más integral? El caso del GNH en Bután es un intento de hacerlo.

Bután, un pequeño país del Himalaya, ha logrado abrir el debate internacional sobre el significado de desarrollo al introducir el concepto de Felicidad Nacional Bruta (GNH por sus siglas en inglés). El término, acuñado por su rey en los años 70, implica que para perseguir un desarrollo sostenible es necesario adoptar un enfoque holístico hacia una visión de progreso que va más allá de la satisfacción material (Helliwell et al., 2012). La introducción de este concepto ha conducido a Bután a la elaboración del GNH index -índice de Felicidad Nacional Bruta- un nuevo instrumento que tiene como objetivo medir el progreso de forma más completa, integrando dimensiones no económicas, con el fin de guiar la formulación de sus políticas internas y reemplazar al PBI como principal indicador de desarrollo (Adler, 2009; Gerber y Raina, 2018).

Dadas sus condiciones históricas, perseguir prioritariamente el crecimiento económico no habría sido irracional. Bután ha sido por mucho tiempo uno de los países más aislados del mundo, con una población principalmente rural y una enorme escasez de servicios básicos e infraestructura. Sin embargo, el GNH es una medida multidimensional basada en 4 pilares: buena gobernanza, desarrollo socioeconómico sostenible, preservación cultural y conservación del medio ambiente. En ese sentido, los cuatro pilares del GNH ejemplifican y condensan su filosofía general, donde el desarrollo económico representa solo una cuarta parte de las dimensiones de desarrollo (Allison, 2012). Además, el GNH no se centra en medir la felicidad subjetiva, sino que comprende un conjunto de valores y estrategias para promover el bienestar colectivo y mitigar las insuficiencias a través de políticas públicas efectivas (Ura, et al., 2012; Wangchuk, 2018), como el control del turismo y las emisiones de carbono, la educación gratuita o la protección del 62% de sus bosques, entre otras.

Y a pesar de reunir también algunas críticas que han catalogado sus políticas como opresivas (Rizal, 2004) o solo una estrategia de marketing (Gerber y Raina, 2018), en términos generales ha sido una iniciativa altamente apoyada y vista como un ejemplo a seguir. En 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas agregó el modelo de Bután en su agenda y alentó a los estados miembros a incorporar “la felicidad” en sus objetivos (Allison, 2012). En definitiva, la Felicidad Nacional Bruta representa una innovación a nivel político que nos obliga a repensar las nociones tradicionales de desarrollo. El caso puede no ser perfecto y estar aún en proceso, pero sin duda ilustra la búsqueda de un cambio cada vez más indispensable en el mundo.

Tal vez hoy se nos abre globalmente la oportunidad de replantear hacia dónde nos dirigimos y bajo qué términos. Seguramente el futuro que nos espera es un futuro lleno de crisis. Otra pandemia podría no tardar en llegar y no debería volver a encontrarnos desprevenidos. Las decisiones que tomemos hoy le darán forma a nuestras sociedades del futuro. Priorizar a las personas y su bienestar por sobre la economía es indispensable. Y si de algo debe servir el crecimiento económico es para apalancar todas esas políticas sociales y medio ambientales que nos garanticen -si no la felicidad- una mejor calidad de vida sin discriminaciones. Y si el legado de esta pandemia puede ser la reformulación de nuestros caminos hacia el progreso, entonces es importante que asumamos nuestra responsabilidad individual como motores de esa transformación.


Referencias

Adler, A. (2009). Gross National Happiness in Bhutan: A Living Example of an Alternative Approach to Progress. 139.

Allison, E. (2012). Gross National Happiness. Berkshire Publishing Group.

Daga, G. (2014). Towards a New Development Paradigm: Critical Analysis of Gross National Happiness. 69.

Gerber, J.-F., & Raina, R. S. (2018). Post-Growth in the Global South? Some Reflections from India and Bhutan. Ecological Economics, 150, 353–358. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2018.02.020

Helliwell, J., Layard, R., & Sachs, J. (2012). World Happiness Report 2012. New York: Sustainable Development Solutions Network.

Jackson, T. (2010). Prosperity without Growth? – The transition to a sustainable economy. Journal of Cleaner Production, 18(6), 596–597. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2009.07.001

Moore, H. L. (2015). Global Prosperity and Sustainable Development Goals: Global Prosperity and SDGs. Journal of International Development, 27(6), 801–815. https://doi.org/10.1002/jid.3114

Rizal, D. (2004). The unknown refugee crisis: expulsion of the ethnic Lhotsampa from Bhutan. Asian Ethnicity, 5(2), 151–177. https://doi.org/10.1080/1463136042000221861

Ura, K., Alkire, S., Zangmo, T., & Wangdi, K. (2012). An extensive analysis of GNH index. Thimphu: Centre for Bhutan Studies

Wangchuk, K. (2018). Leadership in Bhutan: Gross National Happiness (GNH) and Human Values. 8

Tagore, R., 1961. Towards Universal Man. Asia Publishing House, London.