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Desigualdades en Vivienda. Prevención y Cuidado de la salud pública en tiempos del COVID-19

Foto: MUTUO, laderas de Manchay, Pachacamac. Lima


Sebastian Paredes Smith.
COO y Cofundador de MUTUO


“La vivienda se ha convertido en la primera línea de defensa frente al coronavirus. Pocas veces anteriormente el hogar ha supuesto un asunto de vida o muerte”

-Leilani Farha, Relatora Especial de ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada

A poco menos de un mes de ordenadas las medidas de cuarentena y aislamiento social, ha sido bastante evidente lo desigual y complejo que puede ser el impacto de la actual coyuntura para muchos peruanos. En este contexto, cómo el “quédense en casa” afecta a los menos privilegiados debe servirnos para reflexionar sobre el enfoque que le hemos dado a ciertas problemáticas cruciales, anteriores a la pandemia. Una de ellas y con gran protagonismo hoy, la vivienda.

Se ha puesto a la vivienda como un mecanismo central de protección para la salud pública, haciendo más visibles que nunca las desigualdades y las vulnerabilidades de aquellos con menos privilegios. Es por esto que es necesario iniciar la discusión sobre cómo responder a esta urgencia con una mirada que nos permita recuperarnos, pero no solo para estar preparados equitativamente para una crisis similar más adelante, sino -principalmente- para empezar a resolver los conflictos estructurales que perpetúan estas desigualdades en nuestro país.

El Covid-19, como menciona Leilani Farha, ha convertido a la vivienda en la primera línea de defensa para la contención de este virus (OHCHR, 2020). El impacto de esto no solo nos reveló la precariedad de la vivienda de muchísimas familias, sino también demostró que esta precariedad era sufrida, en muchos casos, por los trabajadores más esenciales para el funcionamiento de nuestras ciudades (Ortiz & Boano, 2020). Desafortunadamente, es en este contexto dónde notamos que la capacidad de refugiarse en una vivienda adecuada y acatar el “distanciamiento social” son privilegios de clase, a los cuales muchos peruanos y peruanas no podrán acceder. Tratar de cumplir con estas medidas, para muchos, puede ser no solo económicamente insostenible -debido a que su sustento depende del trabajo diario-, sino también físicamente imposible, ya que muchos viven en condiciones de hacinamiento.

En Perú, el déficit de vivienda asciende a 1.6 millones hogares, de las cuales el 64% pertenecen al déficit cualitativo (Andina, 2019) -es decir viviendas que han sido construidas pero no pueden ser consideradas adecuadas-, poniendo el foco de esta discusión en la calidad de las viviendas que se están construyendo. Por esto, es necesario reevaluar cómo es que estamos atendiendo este problema en nuestro país, considerando que la principal producción de vivienda proviene del sector informal. En ese sentido, hay dos puntos cruciales que resaltar:

  • Por un Lado, debemos cuestionar qué estamos haciendo, tanto desde el estado como desde los gremios profesionales, para hacer llegar la asistencia técnica a los sectores más vulnerables. A su vez, también, iniciar la búsqueda de mecanismos que permitan enfrentar las deficiencias técnicas, financieras, constructivas y de habitabilidad de las viviendas que se construyan en el sector informal.
  • Y, por otro lado, debemos considerar dentro de esta reflexión también a aquellas viviendas que ya han sido construidas deficientemente, ya que es en estas dónde hoy encontramos un gran bolsón de viviendas que existen, pero no pueden ser consideradas artefactos de promoción de salud. Además, es en estas viviendas en las que, en escenarios como el de hoy, las deficiencias y consecuencias se enfatizan con mucha más fuerza.

La OMS resalta la importancia de la vivienda como una condicionante importante para la salud pública -haciendo énfasis en la protección de las personas de enfermedades contagiosas- y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el 3 y el 11. En ese sentido, traza la lógica de cómo una vivienda no adecuada es uno de los mecanismos por los cuales las desigualdades sociales y ambientales se transforman en desigualdades de salud (Thiele, 2002; World Health Organization, 2018, 2020). Dentro de los lineamientos del derecho a la vivienda encontramos también esta articulación, dónde se plantean condiciones mínimas para la protección de la salud de sus habitantes, siendo una de ellas: “Proveer a sus habitantes de un adecuado espacio y protección del frio, la humedad, calor, lluvia, viento u otras amenazas a la salud, riesgos estructurales y enfermedades” (Krieger & Higgins, 2002; Thiele, 2002; UN HABITAT, 2009).

Esta condición puede ser entendida, como mencionan Ortiz y Boano, como parte de un sistema de “infraestructura del cuidado” (infrastructure of care) con el fin de ligar el cuidado de los individuos como parte fundamental de la protección de la sociedad.

Ortiz, C., & Boano, C. (2020). ‘Stay at Home’: Housing as a pivotal infrastructure of care? | UCL The Bartlett Development Planning Unit. DPU | Post COVID-19 Urban Futures.

Bajo esta mirada, la vivienda es un vehículo de “cuidado” (care), uno que mantiene funcionando las relaciones interseccionales entre el habitante y su entorno con el fin de promover bienestar (Hobart & Kneese, 2020). Esta condición puede ser entendida, como mencionan Ortiz y Boano, como parte de un sistema de “infraestructura del cuidado” (infrastructure of care) (Ortiz & Boano, 2020) con el fin de ligar el cuidado de los individuos como parte fundamental de la protección colectiva. Es mediante esta perspectiva que podemos argumentar que una de las deudas más urgentes del estado es permitir la distribución igualitaria de esta condición de “cuidado”, a través de garantizar el acceso a una vivienda adecuada.

Es un momento oportuno para reflexionar sobre la “normalidad” que vivíamos antes de esta crisis y proponer soluciones para lograr que la nueva “normalidad” sea más igualitaria. Para recuperarnos de esta crisis, debemos tener como meta resolver aquellos obstáculos que actualmente impiden que haya una distribución equitativa del “cuidado”. Debemos resolver las brechas de acceso a productos financieros adecuados que garanticen que la autogestión de la vivienda no tenga resultados deficientes y que la asistencia técnica deje de ser un servicio de lujo y pase a atender a todos por igual.

Si bien en este estado de excepción es donde crece la atención a que una vivienda no adecuada es un gran problema de salud pública, no es un problema exclusivo de estos momentos. Citando a Wilkinson, ¿será acaso esta pandemia razón para abrir los ojos y notar que muchos de los problemas son causa -y no consecuencia- de su rápida expansión? (Wilkinson, 2020) Por último, debemos recordar que para todos aquellos que viven el estado de crisis como “normalidad”, el cambio ha sido por mucho tiempo una promesa largamente esperada.


Referencias:

Andina. (2019, October 16). Perú promoverá construcción de 212 mil viviendas entre 2019 y 2021. ANDINA Agencia Peruana de Noticias. https://andina.pe/agencia/noticia-peru-promovera-construccion-212-mil-viviendas-entre-2019-y-2021-769872.aspx

Hobart, H. J. K., & Kneese, T. (2020). Radical Care. Survival Strategies for Uncertain Times. Social Text, 38(1 (142)), 1–16. https://doi.org/10.1215/01642472-7971067

Krieger, J., & Higgins, D. L. (2002). Housing and Health: Time Again for Public Health Action. American Journal of Public Health, 92(5), 758–768. https://doi.org/10.2105/AJPH.92.5.758

OHCHR. (2020, March 18). OHCHR | “Housing, the front-line defence against the COVID-19 outbreak,” says UN expert. https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=25727&LangID=E&fbclid=IwAR3uR0ND1nwKncJob5YId7nrqRha1QLrXrf_goLdd0Wp-GMs7a81WCGC3sA

ONU. (2015). Objetivos y metas de desarrollo sostenible. Desarrollo Sostenible. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

Ortiz, C., & Boano, C. (2020). ‘Stay at Home’: Housing as a pivotal infrastructure of care? | UCL The Bartlett Development Planning Unit. DPU | Post COVID-19 Urban Futures. https://blogs.ucl.ac.uk/dpublog/2020/04/06/stay-at-home-housing-as-a-pivotal-infrastructure-of-care/?fbclid=IwAR3UjmOxHYw0tgYEibNYUSlyUrN_G4ZJSEBOHbsT2cwrq8u-LTU8Hy6kuTc

Thiele, B. (2002). The Human Right to Adequate Housing: A Tool for Promoting and Protecting Individual and Community Health. American Journal of Public Health, 92(5), 712–715. https://doi.org/10.2105/AJPH.92.5.712

UN HABITAT. (2009). The Right to Adequate Housing: Fact Sheet No. 21/Rev.1 – UN-Habitat. UN HABITAT. https://unhabitat.org/the-right-to-adequate-housing-fact-sheet-no-21rev-1/

Wilkinson, A. (2020, March 12). The impact of COVID-19 in informal settlements | Cities Alliance [Cities Alliance | Cities Without Slums]. https://www.citiesalliance.org/newsroom/news/urban-news/impact-covid-19-informal-settlements?fbclid=IwAR1hvTkCqzOeRZiQeCZ83WcFmIgG9eFWnKv8N0HzjFsBzg8UrwUTIapL80c

World Health Organization. (2018). WHO housing and health guidelines. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK535293/

World Health Organization. (2020). WHO | Housing and Health. World Health Organization; World Health Organization. http://www.who.int/hia/housing/en/